En el mundo de la peluquería existen muchas opciones para teñir el cabello. Los tintes cada vez son más respetuosos tanto con el cabello, como con el cuero cabelludo. Se están eliminando de su composición la mayoría de los compuestos que provocaban reacciones de sensibilidad, pero aún así, hay quien opta por la coloración natural a base de plantas, los conocidos barros.

La coloración con plantas es ancestral. Los barros se componen básicamente de tres plantas, Henna, quizás la más conocida, Índigo y Cassia, que es un tipo de camomila. Para que la calidad del barro sea buena, sólo se han de utilizar las hojas de las plantas. Algunas mezclas contienen también otras partes de las plantas como tallos o raíces, pero no es aconsejable porque estas contienen partículas metálicas que pueden interferir con los cabellos que hayan sido tratados con otras coloración anteriormente.

La técnica de coloración con barros no contiene ningún componente químico, sólo la mezcla de los barros de las plantas deseadas para la tonalidad que estemos buscando, agua caliente y calor. Necesitamos el agua caliente para que el pigmento infusione, y bastante tiempo de exposición con calor, porque al no existir oxidación química, el calor nos va a ayudar a abrir la cutícula para que penetre el pigmento.

Los tonos que podemos obtener con los barros son desde rubios a castaños oscuros, pero la base del cabello sobre el que vamos a pigmentar ha de ser parecido porque no podemos aclarar los tonos. Los tonos se asemejarían al Curry, Cacao, Henna, Jengibre y combinando estos, una amplia gama de tonalidades.

La cobertura de canas no se puede asemejar a los tintes convencionales, pero conseguimos una cierta cobertura quedando las canas como “maquilladas”.

Esta coloración nutre, hidrata y reconstruye las fibras del cabello, quedando con un mayor grosor y vitalidad.

Una elección segura para la aparición de las primeras canas, problemas con el cuero cabelludo, o personas concienciadas con el medio ambiente.